Women who Stand Out by Standing Up

Women who Stand Out by Standing Up

March 22, 2021

In this blog–my last segment dedicated to women during Women’s History Month—I wanted to focus on mothers who made the world stronger, equitable and more just. Some of these names will be familiar, some not. Each fought in different ways to advance justice and equity.

In 1826, Sojourner Truth (circa 1797—1883) and her baby daughter escaped slavery in Ulster County, New York. Soon after her escape, she heard that her five-year-old son, Peter, was illegally sold to a man in Alabama. Truth raised money for a lawyer, filed a complaint in court, and successfully got Peter out of slavery—a landmark case. Truth went on to become a Christian preacher in New York City and toured the Northeast, speaking about the Bible, abolition, and women’s suffrage.

Candy Lightner delighted in her twin daughters. In 1980, a hit-and-run drunk driver killed her daughter Cari. The driver had had three prior convictions for drunk driving and had been arrested two days prior for a hit-and-run. Lightner’s pain became the force behind her founding of Mothers Against Drunk Driving (MADD). Through its work to raise awareness and get tougher legislation passed, MADD has helped save hundreds of thousands of lives.

Alberta Williams King was the mother of three children. She was also very active in women’s rights, the NAACP, and the YWCA. She raised her children to have self-respect and taught them that the segregation they experienced was “a social condition and not a natural order.” Her son, Martin Luther King Jr. said of his mother “she made it clear to me every day that I must never allow the Jim Crow world to make me feel inferior. She taught me to stand tall.” In 1974, six years after Dr King was assassinated, Alberta King was shot and killed at her organ in Ebenezer Baptist Church.

Waris Dirie was a victim of female genital mutilation at the age of five. At 13, when her parents arranged for her to marry a man in his sixties, she ran away from home. Dirie went on to be a successful model, retiring to found an organization called Desert Flower that combats female genital mutilation around the world. As the mother of four children, she told Harper’s Bazaar that female genital mutilation isn’t just a women’s issue: “Every education begins with Mama. We have to rethink what we teach our sons. That’s the most important thing.”

Mary Harris Jones, who later became known as “Mother Jones,” faced tremendous sorrow in her life. In 1867, she lost her husband and four young children to yellow fever. After months of a depression so deep in her soul she could not move, she knew if she did not do something, she would die. She moved to Chicago and opened a dress shop—which promptly burned to the ground in the Great Chicago Fire of 1871. It was during this period she became aware of the horrendous labor conditions—especially for children. She channeled her pain and frustration to organizing union strikes and fighting against child labor. Mother Jones was sentenced to prison several times and was denounced on the floor of the US Senate as the “grandmother of all agitators.” Her response: “I hope to live long enough to be the great-grandmother of all agitators.”

Debby Elnatan is a mom of three sons. Her second son, Rotem, was born with spastic quadriplegic cerebral palsy. Medical experts warned Elnatan that he shouldn’t crawl or walk, as it might worsen his muscle spasms. Elnatan was devastated as she saw what sitting motionless was doing to her toddler. Against doctor’s orders, she began helping her son stand up and move. This was good for Rotem but tough on his mother physically. After a few fits and starts, she developed a device to help them both. Rotem wore a harness with straps attached to a belt that went around Elnatan’s waist and kept him standing upright. They wore sandals attached to one another, so if Elnatan took a step, Rotem did, too. Rotem continued to gain strength and could now kick a ball with his father and brother. When Elnatan felt Rotem’s feet pushing to take steps, she knew he was walking. She partnered with a manufacturer and the result was Upsee™. From the moment the Upsee was marketed on the Internet, thousands of orders poured in from parents worldwide, eager to help their children experience life to the fullest.

22 Marzo 2021

Mujeres que Se Destacan, Manteniéndose en Pie
En este “blog”, que es el último de mis segmentos dedicado a las mujeres durante – el Mes Internacional de la Mujer — quería centrarme en las madres que hicieron el mundo más fuerte, más equitativo y más justo. Algunos de estos nombres te serán conocidos, otros no. Cada una luchó de diferentes maneras para promover la justicia y la equidad.

En 1826, Sojourner Truth (cerca 1797-1883) y su hija escaparon de la esclavitud en el condado de Ulster, Nueva York. Poco después de su fuga, se enteró de que su hijo de solo cinco años, Peter, fue vendido ilegalmente a un hombre en Alabama. Truth recaudó dinero para un abogado, presentó una queja en la corte y logró sacar a Peter de la esclavitudl; un caso histórico. Truth se convirtió en predicadora cristiana en la ciudad de Nueva York y recorrió la Costa Este, hablando sobre la Biblia, la abolición y el sufragio femenino.

Candy Lightner se deleitaba con sus hijas gemelas. En 1980, un conductor ebrio atropelló y mató a su hija Cari. El conductor había tenido tres condenas previas por conducir ebrio y había sido arrestado dos días antes por atropello. El dolor de Lightner, se convirtió en la fuerza que la llevó a la fundación de su Mothers Against Drunk Driving (MADD). A través del trabajo de la organización, creando conciencia y lograr que se aprobara una legislación más dura; la fundación MADD ha ayudado a salvar cientos de miles de vidas.

Alberta Williams King era madre de tres hijos. También fue muy activa en los derechos de las mujeres, la fundación NAACP y la fundación YWCA. Crió a sus hijos para que se respetaran a sí mismos y les enseñó que la segregación que experimentaban era “una condición social y no un orden natural. ” Su hijo, Martin Luther King Jr. dijo de su madre “ella me dejó claro todos los días que nunca debía permitir que el mundo de Jim Crow me hiciera sentir inferior. Ella me enseñó a mantenerme firme.” En 1974, seis años después de que el Dr. King fuera asesinado, Alberta King fue asesinada a tiros cuando estaba sentada a su órgano en la Iglesia Bautista Ebenezer.

Waris Dirie fue víctima de la mutilación genital femenina a la edad de cinco años. A los 13años, cuando sus padres le organizaron un matrimonio arreglado, con un hombre de unos sesenta años; huyó de su casa. Dirie, pasó a ser una modelo exitosa, retirándose después, para fundar una organización llamada Desert Flower; la cual combate la mutilación genital femenina en todo el mundo. Como madre de cuatro hijos, le dijo a Harper’s Bazaar que la mutilación genital femenina no era sólo un problema de mujeres: “la educación de cada uno comienza con mamá. Tenemos que reflexionar en lo que les enseñamos a nuestros hijos. Eso es lo más importante.”

Mary Harris Jones, quién más tarde sería conocida como “Mother Jones”; se enfrentó a una tremenda tristeza en su vida. En 1867, perdió a su marido y a sus cuatro hijos pequeños de fiebre amarilla. Después de meses de una depresión tan profunda en su corazón, que no le permitía moverse, sabía que si no hacía algo, moriría. Se mudó a Chicago y abrió una tienda de ropa, que rápidamente se incendió hasta los cimientos, en el Great Chicago Fire de 1871. Fue durante este período que se dio cuenta de las horrendas condiciones laborales, especialmente para los niños. Canalizó su dolor y frustración, organizando huelgas sindicales y luchas contra el trabajo infantil. Mother Jones fue condenada a prisión varias veces y fue denunciada en el recinto del Senado estadounidense como: la “abuela de todos los agitadores”. Su respuesta: “Espero vivir el tiempo suficiente para ser la bisabuela de todos los agitadores”.

Debby Elnatan es madre de tres hijos. Su segundo hijo, Rotem, nació con parálisis cerebral cuadripléjica espástica. Los médicos expertos le advirtieron a Elnatan que no él debería gatear o caminar, ya que eso podría empeorar sus espasmos musculares. Elnatan estaba devastada al ver que el estar sentado sin movimiento, le estaba haciendo a su hijo pequeño. Contra las órdenes del médico, comenzó a ayudar a su hijo a ponerse de pie y a moverse. Esto fue bueno para Rotem, pero difícil para su madre físicamente. Después de unos cuantos ajustes y comienzos; desarrolló un dispositivo que ayudaría a ambos. Rotem llevaba un arnés con correas atadas a un cinturón que iba alrededor de la cintura de Elnatan y que lo mantenía de pie. Llevaban sandalias atadas unas a otras, así que si Elnatan daba un paso, Rotem también. Rotem continuó ganando fuerza y ahora podía patear una pelota con su padre y hermano. Cuando Elnatan sentía que los pies de Rotem se esforzaban en dar un paso, ella sabía que estaba caminando. Se asoció con un fabricante y el resultado fue Upsee™. Desde el momento en que “Upsee” fue comercializado en Internet, miles de pedidos llegaron de padres de todo el mundo; ansiosos por ayudar a sus hijos a experimentar la vida al máximo.

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The Impact of a Different Lens

The Impact of a Different Lens

March 15, 2021

I love history. I love reading about it and gleaning present day insight from 200-year-old happenings.

At the same time, I am continually frustrated by the fact that history is told almost exclusively through a male lens. Historians use facts gathered from primary sources of evidence and then shape them so that their audience can understand and make sense of them. This process is actually interpretation. When it is predominantly one gender making this interpretation, the rear window is skewed.

Celebrating Women’s History Month provides an opportunity to explore how different our view of our collective history might be, if it had been authored by women.

In 1992 UNESCO launched the Memory of the World Programme to facilitate universal access and preservation of documents that reflect the history, culture, tradition and values of their membership nations. Among the initial 426 inscriptions of documentary heritage submitted, only five related directly to the culture’s experience as told by women.

I often wonder how different our world construct would be, if women were the drivers of the narrative. And how this predictably altered chronicle would impact our understanding of ourselves, our roles, our accomplishments and our social compact with one another.

For example, if history was told by women, would it be—as it has almost exclusively been—focused on war and conquest? Or might history be told through the evolution of family and community, with a footnote about the impact of war and conquest?

Would history have been written through a framework of collaboration and shared success rather than power and hierarchy? And how would that impact the way we measure success and strength today?

If women had been written into history based on their actual level of accomplishments, would the role that was ascribed to women have been as narrow or the glass ceiling so hard to break through?

Would we be more sensitized to the harm women experienced throughout history (that continues to this day)? I am not talking about the familiar story of discrimination and harmful conditions in the workplace. I am talking about the fact that six women are killed by men every hour across the world in what the United Nations calls the “global pandemic of femicide” and almost no one talks about it.

If history was told through the perspective of women, might slavery be more fully understood as a planned process of the rape and sale of children in order to expand the colonies, instead of primarily an economic strategy? Jennifer Morgan’s recent book Laboring Women: Reproduction and Gender in New World Slavery delves into the concept that when Black women were brought from Africa to the New World as slave laborers, their value was determined by their ability to work as well as their potential to bear children. The book examines for the first time, how African women’s labor–in both senses–became intertwined in the growth of the English colonies.

History is not a static set of facts, etched in stone. History is a prioritization and interpretation of events that changes with the interpreter. During Women’s History Month I encourage readers to explore interpretations of history from multiple lenses … it might impact our view of it, and of one another.

15 Marzo 2021

El Impacto desde un Lente Diferente

Me encanta la historia. Me encanta leer acerca de ella y deducir el conocimiento de los acontecimientos de hace 200 años.

Al mismo tiempo, estoy continuamente frustrada por el hecho de que la historia se cuenta casi exclusivamente a través de un lente masculino. Los historiadores utilizan hechos recogidos de fuentes primordiales de evidencia y luego les dan forma para que su audiencia pueda entenderlos y darles sentido. Este proceso es realmente una interpretación. Cuando es predominantemente un solo sexo haciendo esta interpretación; esta interpretación está distorsionada.

Celebrando el Mes Internacional de la Mujer, ofrece la oportunidad de explorar cuán diferente podría ser nuestra visión de nuestra historia colectiva, si hubiera sido escrita por mujeres.

En 1992, la UNESCO puso en marcha el Memory of the World Programme, para facilitar el acceso universal y la preservación de documentos que reflejen la historia, la cultura, la tradición y los valores de sus naciones miembros. Entre las 426 inscripciones iniciales presentadas de documentales sobre el patrimonio, sólo cinco se relacionaban directamente sobre la experiencia cultural de ellas; de acuerdo con lo contado por las mujeres.

A menudo me pregunto cuán diferente sería nuestro formado mundo; si las mujeres fueran las impulsoras de la narrativa. Y cómo esta crónica previsiblemente alterada afectaría la comprensión de nosotras mismas, nuestros roles, nuestros logros y muestro pacto social entre las unas y las otras.

Por ejemplo, si la historia fuera contada por las mujeres, ¿se centraría—comolo ha sido casi exclusivamente —en la guerra y la conquista? ¿O podría contarse la historia a través de la evolución de la familia y la comunidad; con una referencia al pie de la página; sobre el impacto de la guerra y la conquista?

¿Se pudeira haber escrito la historia, a través de un marco de colaboración y éxito compartido, en lugar del poder y la jerarquía? ¿Y cómo afectaría eso, a la forma en que medimos el éxito y su fuerza hoy en día?

Y si, las mujeres hubieran estado escribiendo la historia basándose en su nivel real de logros: ¿habría sido el papel tan pequeño que se les atribuía a ellas o el romper todas las barreras, tan difícil de lograr?

¿Estaríamos más sensibilizados con el daño que las mujeres han experimentado a lo largo de la historia (el cual continúa hasta nuestros días)? No me refiero a la historia ya conocida, de discriminación y condiciones nocivas en el lugar de trabajo. Me refiero al hecho de que seis mujeres son asesinadas por hombres cada hora en todo el mundo; en lo que las Naciones Unidas llaman la “pandemia mundial de feminicidio” y casi nadie habla de ello.

Si la historia se contara a través de la perspectiva de las mujeres, ¿podría entenderse más plenamente la esclavitud; como un proceso planeado de violación y venta de niños, con el fin de expandir las colonias, ¿en lugar de primeramente una estrategia económica? El reciente libro de Jennifer Morgan, Laboring Women: Reproduction and Gender in New World Slavery, profundiza en el concepto, de que cuando las mujeres negras fueron traídas de África al Nuevo Mundo; como trabajadoras esclavas, su valor estaba determinado por su capacidad para trabajar, así como en su potencial para tener hijos. El libro examina por primera vez cómo el trabajo de las mujeres africanas–en ambos sentidos–se entrelazaba en el crecimiento de las colonias inglesas.

La historia no es un conjunto inalterable de hechos, grabados en piedra. La historia es dar prioridad e interpretación a acontecimientos que cambian con el intérprete. Durante el Mes Internacional de la Mujer, animo a los lectores a explorar interpretaciones de la historia desde múltiples lentes… podría afectar nuestra visión de ella; así como la del uno en el otro.

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Standing on Shoulders

Standing on Shoulders

March 8, 2021

March is Women’s History Month. So much is written every year about the remarkable women who made a difference; many of whom were the first to do something. The first to go into space, first to serve in a national political role, first to be hired as the CEO of a Fortune 500 company, first to become a doctor, first to fly a plane, first to practice law, first to graduate from Harvard or Yale and so on. Certainly, we owe these women a profound debt of gratitude. They broke the glass ceiling, making it easier for the next woman and then next and the next…

I applaud them for their courage and strength.

Side by side these brave women, live another group who also personify courage and strength. These women do not make headlines; we don’t even know their names. These are the women on whose shoulders we stand, because they steadfastly do what needs to be done; and they have been doing it for centuries.

These are the women who work three jobs to make sure that their children have a place to sleep, food on the table and clothing for school. These are the women who put in extra hours, although they are already exhausted–to earn money so their child can go to that special summer camp or take an important college prep course. These are the women who sit by the hospital bed of their chronically ill child for eight hours and then work a 10-hour shift—hiding their bone-tired weariness. These are the women who raise their sons alone and teach them about honor, commitment and integrity. These are the women who work full time and after work head straight to their Mother’s, to provide care and support.

Every day, since the beginning of time, women—often relegated to second class citizens by the society in which they live—have simply done what they needed to do. Their work never brought fame nor fortune, recognition nor praise. It certainly was not glamorous. It just was.

Most of the time, they did the same work as their male counterparts, but were paid significantly less.

Their efforts did not change the world, but most likely changed someone’s world.

Courage, more often than not, is the simple act of doing. Strength is the act of doing it over and over again, because it needs to be done.

So, as we celebrate Women’s History Month—I want to thank the women who, for hundreds of years, have demonstrated the courage and strength to … do.

8 Marzo 2021

Marzo es el Mes de la Historia de la Mujer. Se escribe tanto cada año sobre las mujeres notables las que han hecho la diferencia; muchas de las cuales fueron las primeras en hacer algo. La primera en ir al espacio, primera en servir en un papel político nacional, primera en ser contratada como Presidenta Ejecutiva de una compañía ‘fortune 500’, primera en convertirse en doctora, primera en volar un avión, primera en ejercer la abogacía, primera en graduarse de Harvard o Yale y así sucesivamente. Ciertamente, debemos a estas mujeres una profunda deuda de gratitud. Ellas rompieron todas las marcas, haciéndolo más fácil para la próxima mujer y luego la siguiente, y la siguiente etc.

Las aplaudo por su coraje y fuerza.

Al lado de estas valientes mujeres, vive otro grupo de ellas, que también personifican el coraje y la fuerza. Estas mujeres no aparecen en los titulares; ni siquiera sabemos sus nombres. Estas son las mujeres en cuyos hombros estamos parados; porque hacen firmemente lo que hay que hacer, y lo han estado haciendo durante siglos.

Estas son las mujeres que trabajan en tres empleos; para asegurarse de que sus hijos tengan un lugar donde dormir, comida en la mesa y ropa para la escuela. Estas son las mujeres que trabajan horas extras, aunque ya estén agotadas; para ganar dinero para que sus hijos puedan ir a ese campamento especial de verano o tomar un importante curso de preparación universitaria. Estas son las mujeres que se sientan junto a la cama del hospital de su niño enfermo crónico, durante ocho horas y luego trabajan un turno de 10 horas, y no mostrando en su físico, el cansancio. Estas son las mujeres que crían a sus hijos solas y les enseñan sobre el honor, el compromiso y la integridad. Estas son las mujeres que trabajan a tiempo completo y después del trabajo se dirigen directamente a casa de sus madres, para proporcionarles cuidado y apoyo.

Todos los días, desde el principio de los tiempos, las mujeres — a menudo relegadas como ciudadanas de segunda clase por la sociedad en la que viven — simplemente han hecho lo que tenían que hacer. Su trabajo nunca les trajo fama, o fortuna, ni reconocimiento, ni alabanza. Ciertamente no fue glamoroso. Simplemente lo era.

La mayoría de las veces, hicieron el mismo trabajo que sus homólogos masculinos, pero se les pagó significativamente menos.

Sus esfuerzos no cambiaron el mundo, pero lo más probable es que hayan cambiado el mundo de alguien.

El coraje, más a menudo que no, es el simple hecho de hacer algo. La fuerza, es el acto de hacerlo una y otra vez; porque se tiene que hacer.

Así que, al celebrar el Mes de la Historia de la Mujer—quiero agradecerles a las mujeres; quienes durante cientos de años han demostrado el coraje y la fuerza de hacerlo.

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Deepening the Pockets of Women

Deepening the Pockets of Women

February 8, 2020 

“We are valuable, and we have valuables…”

Designers from across the globe are catching on to something that has frustrated me for some time; on average, men’s pockets are 3 inches deeper than women’s pockets—that is when our clothes have pockets at all. And because women hold as many valuables as men (i.e. phones, wallets, business cards…), we struggle with where to carry things!

Women deserve deep pockets, both figuratively and literally. In researching this topic for the blog, I found that one can garner a sense of GENDER INEQUALITY … BY UNDERSTANDING THE HISTORY OF POCKET INEQUALITY.

Verve: She Said published an article by Chanju Mwanzan entitled The Bewildering and Sexist History of Women’s Pockets, describing how the inequality of pockets can be traced back to at least the middle ages. Mwanzan described “Both men and women in the middle ages lugged around little pouches that were slung from a rope, allowing them to carry any essentials around with them. Then came the 17th century idea of sewing these pouches right into your clothes, enabling the wearer to conceal the items they were carrying and keep them close to their bodies. The pocket was born. However, unlike men’s pockets which were easily accessible and sewn right into the linings of their coats, women still had to rely on having separate pockets that sat underneath their petticoats. As more tight-fitting dresses came into fashion in the late 1700s, the pocket for women basically disappeared. It wasn’t until the 20th century when women began to fight for their place in society that pockets came back—think Suffragette suits that had no less than six pockets. Sadly, the pendulum swung back in the 1950s as men returned from war and women’s roles shifted to raising a family and looking feminine. The days of Rosie the Riveter were over—and the style of women’s dresses meant that women needed to carry a purse to hold the many needs of their family.”

Over the course of the past 50 years women made some progress in the pocket department but it was slow. Julie Sygiel, an entrepreneur and strategy consultant states, “I’m on a quest to deepen women’s pockets by launching the Pockets Project, focused on bringing attention to pocket inequality and designing a line of dresses with deep pockets.” Many other designers including Sarah Greisdorf (Holdette) who launched the Leslie Suit with eight pockets(!) are also changing their designs—creating equity in pocket design between men and women.

The metaphor may be obvious, but it is worth it to delve a bit deeper. While there is some disagreement on the origin of the term “deep pockets,” today it generally understood to mean that a person or institution has substantial wealth. (Merriam-Webster). And based on pay scales around the globe, it is much more often men rather than women who possess these “deep pockets.” On average, women in the United States own a mere 32 cents to every dollar owned by men. According to Inequaltity.org, the global trend towards extreme wealth and income concentration has dramatically strengthened the economic and political power of the overwhelmingly male individuals at the top.

This is more than pay inequity—although that certainly exists. In 2018, a woman working full time, on average, earned 81.6 cents for every dollar a man working full time earned. Additionally, women’s median annual earnings were $9,766 less than men’s, according to the most recent available data from the US Census Bureau (August 2020). And Black women in the United States who work full time are typically paid just 62 cents for every dollar paid to white, non-Hispanic men. According to a 2020 study published by Oxfam International “Our economic system was built by rich and powerful men, who continue to make the rules and reap the lion’s share of the benefit. Worldwide men own 50% more wealth than women,” the report notes.

A large percentage of the individuals served by The Fedcap Group are women of color living in poverty. They are working hard to make their place in a world where the odds are stacked against them. But they continue to fight. And The Fedcap Group is fighting alongside them. We are deeply committed to developing solutions to combat not just pay inequity but wealth and opportunity inequity. In our collaboration with Civic Hall Technology Center and merger with Apex Technical Institute, we are strategically positioning our company to help women develop the skills required to succeed in the competitive, technology driven marketplace. We are building the capacity to measure a set of key performance indicators that track our success at ensuring that everyone served by The Fedcap Group leaves having established a savings account and taken courses to become financially literate. And much more.

Our goal is to fundamentally change the future of women’s access to opportunity and wealth—building a community where they have “deep pockets” both in fashion and in life.

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